En
tiempos de incertidumbre, se abren puertas para reevaluar paradigmas decadentes y
así repensar la sociedad que queremos. ¿Por qué no aprovechar esta crisis
educativa, desaprender preceptos obsoletos y reaprender desde la creatividad,
cualidad natural del ser humano? Teorizar, pensar y actuar desde una óptica es una prerrogativa para el desarrollo de nuestra
región que, pionera en muchos aspectos debe apostarle a la innovación como
pilar de su proyección económica,
política y social.
Si
bien se reconoce en el hombre caribe su recursividad, creatividad, ingenio y
talento; hay un factor que lo relega de la sustentabilidad: el
emprendimiento. Es indispensable entonces desde la educación del ser, identificar
y desarrollar las potencialidades del hombre y de la mujer caribe, para gestar así procesos
emancipatorios en economía, política, ciencias, tecnologías incluso en todos
los procesos asociados a cada sistema al cual pertenecemos (económica,
político, ambiental, social, etc.)
Es
necesario hacer salir a flote esa
naturaleza emprendedora del hombre y de la
mujer de nuestras regiones y no es sino
a través de la educación que la transformación social es posible Sólo
con la acción, paso de la idea al hecho,
que será posible el logro de este cambio.
Urge
integrar la cátedra de emprendimiento desde la escuela primaria. En este sentido,
debemos apostarle a prácticas emprendedoras desde un inconsciente colectivo, con gestos tan
simples como estimular a nuestros jóvenes hacia iniciativas comerciales,
industriales, de servicio y de investigación.
El
famoso imaginario del niño vendiendo limonada en el garaje de su casa, la venta de garaje para deshacernos de lo que
ya no usamos, la feria del trueque de libros en el parque comunal y otras más, estrategias
de financiación de una meta en particular, debe adoptarse y adaptarse a
nuestras latitudes y por qué no,
mejorarse.
Una
vez fortalecido y permeado culturalmente este imaginario colectivo, se impone
la necesidad de didácticas innovadoras,
pertinentes, interdisciplinares y contextualizadas, que promuevan revolución
curricular, que toquen diversas esferas educativas y cuyo fin sea el de
promover los talentos y potencialidades de nuestros congéneres desde la
infancia y hasta la adultez: gestar la semilla de la creatividad e innovación
en aquellos quienes aún no la manifiestan y empoderar a aquellos en quienes ya
se evidencia.
Debemos
como docentes comprometidos con el desarrollo de nuestra región, reorientar nuestra
práctica pedagógica hacia el aprendizaje, cediéndole poder al estudiante como
centro del proceso pedagógico. Precisamos reintegrar la dimensión lúdica en
clases, aceptar y explorar las inteligencias múltiples presentes en cada uno de
nuestros niños, jóvenes y adultos; trabajar desde la interdisciplinariedad,
fomentar la colaboración y la cultura investigativa entre nuestros dicentes.
Sólo
así, propendiendo por la integralidad de la educación, desfragmentando los
saberes que con nuestros coterráneos
hemos construido culturalmente desde nuestra génesis como región, podemos
rescatar nuestros valores sociales y proyectarnos como líderes mundiales.
El
aula, entendida como ese escenario donde el maestro trasciende las prácticas de
la enseñanza, recobrará su rol transformador luego de un nuevo “big bang” que reclama a gritos la
sociedad postmoderna.
Les colombiens ne sommes pas autonomes qu'a partir de l'âge adulte.
RépondreSupprimerOn n'achete pas de choses a l'épicerie (encore moins les riches)
On n'achete pas de produits alimentaires, on ne paye pas à l'entrée fu cinéma, on n'achete pas le titre de transport.
On n'en a pas l'habitude d'acheter des choses quand on est enfant.
Au DELF A1 les juniors choisissent toujours la carte bleue ou la carte de credit pour payer car ils ne savent pas payer en euro et encore moins vérifier la monnaie rendue.