Alliance Francaise de Barranquilla

samedi 31 octobre 2015

Reflexiones sobre la crisis educativa colombiana y la necesidad de un modelo pedagógico descentralizado

Desde hace varios años escuchamos hablar de  crisis del sistema educativo colombiano, situación altamente mediatizada tras los decepcionantes resultados en las pruebas SABER propuestas por el ICFES y ocupar los últimos puestos en pruebas internacionales de educación del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes-PISA, que lleva a cabo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico-OCDE.
En 2014 los estudiantes de colegio de Colombia obtuvieron 379 puntos lo que los situó en el último lugar de la tabla de los países evaluados.
Esta situación evidencia que a pesar de las buenas intenciones del plan de desarrollo 2010-2014 y tras una inversión de más de 116 billones de pesos durante este periodo, los resultados comparados con 2009 demuestran una regresión al bajar 10 puestos en dicha clasificación y situarnos como el país que más retrocedió en este aspecto.
Esta gran preocupación, aparte de costar una cartera publica,  ha redefinido el horizonte para los planteles educativos que ya no apuestan solo a la clasificación “muy superior” a la que los tenía acostumbrados el ICFES y para las que ya habían desarrollado estrategias como filtrar los estudiantes para obtener mejor promedio; ahora aparte de cumplir con los estándares para áreas como las matemáticas, ciencias o lectura; se deben desarrollar competencias para resolver problemas concretos de la vida cotidiana.
Sin ánimos de pecar de nacionalista o desvirtuar la prueba PISA el primer interrogante que me llega a la mente es cómo evalúa dicha prueba la capacidad de resolver problemas que no son los mismos en los diferentes países pues la cotidianidad impone diversas vicisitudes en los diferentes hemisferios.
Más allá de querer demostrar estar a la altura de los estándares internacionales,  debemos darle respuesta a problemas estructurales pensando sobre ¿Qué nos tiene sumidos en dicha crisis? ¿Por qué a pesar de la gran inversión en educación seguimos observando estos resultados?
Se ha intentado resolver el problema aumentando la inversión en tecnología colocando a disposición de los colegios dispositivos tecnológicos, aplicaciones educativas, incluso creando material didáctico para ser usado en los diferentes aulas del país.
De igual manera se ha pretendido flexibilizar los currículos, dejando a libre albedrio de los planteles educativos la decisión sobre el  modelo educativo que quieren implementar en su PEI incluso ensayando diversos  modelos pedagógicos en las últimas décadas.
Aun así la crisis persiste: sigue evidenciándose una muy poca actitud hacia el estudio, que se evidencia posteriormente en débil aptitud de los estudiantes colombianos.
Vemos incluso poca motivación en los docentes, que no cuentan con suficientes plazas, ni con  condiciones laborales decentes, con poco u obsoleto material de trabajo a su disposición, con clases atiborradas de  estudiantes con quienes trabajar pero sobre todo con un sinnúmero de conflictos sociales y culturales que sortear.
Estos incluso han dejado de ver la capacitación y actualización de saberes y saber hacer; como fuente para repensar su ejercicio docente, y la ven más como un medio para subir de escalafón.
Michael Apple  aporta luces en la identificación del origen de la crisis al evidenciarse la  práctica de una política educativa que prolonga una  tradición selectiva, legitimiza y reproduce el capital educativo y cultural en el país.
Bajo nuestro sistema evidentemente capitalista-cognitivo notamos que:
-          La educación  pública es  cada vez más escasa
-          La privada se hace financieramente inaccesible a la mayor parte de la población que solo puede acceder por mérito y bajo la modalidad de beca-préstamo condicionada al rendimiento académico.
-          Se sigue privilegiando un manejo centralista de la educación
-          Se desvirtúan las necesidades de desarrollo local y regional
-          Se disponen partidas presupuestarias más altas para las grandes ciudades y poco en las regiones 
-          Se destina muy poco presupuesto a las minorías sociales y la población discapacitada

La brecha que existe entre la educación pública y privada proviene entonces de la austeridad en el gasto público en educación y el laxismo con las entidades privadas que pueden siempre justificar los altos costos educativos.
Este círculo vicioso no hace sino poner de relieve lo que  Sylvia Schmelkes plantea al señalar que “el servicio educativo es una necesidad de la clase dominante para reproducir las condiciones que la mantienen en el poder”
Así la educación-poder, pareja indisoluble, se constituye en una herramienta de estado que fortalece la oligarquía al hacer del conocimiento un capital cada vez menos accesible en el caso público, y de menor calidad comparado con el privado.

Pero, ¿Qué alternativa tomar frente a este triste panorama?
Para resolver el problema estructural debemos empezar por entender la diferencia que hay entre educación entendida como praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo (Freire-1994) y concepto de escolarización, ya que indiscutiblemente los procesos de escolarización en Colombia no están siendo educativos.
La educación es el producto de la interacción entre el educador y el educado. Esta relación debe ser replanteada al ver que el estudiante no está aprendiendo según lo que se espera, citando a F. Alvarez-Urria (1992) en su microfísica de la escuela, la transmisión de una verdad no tiene como función dotar a un sujeto de actitudes o saberes , sino modificar el modo de ser de dicho sujeto.
En este sentido, debemos ser más realistas respecto a los estándares que definen la competencia de nuestros estudiantes, y tratar de abrirles camino en la transformación de su ser más que en atiborrarlos de conocimientos.
Deberíamos abordar la racionalidad, como propone W. Carr, permitiendo que los entes educativos mejoren su práctica para y por ellos mismos: nuestros docentes deben entender porque, como, para qué y para quien enseñan. Ya no se trata de abordar contenidos, su labor no es un compromiso con la autoridad educativa sino con el estudiante pues finalmente las autoridades educativas hacen menos parte de su realidad que  sus estudiantes.
Sin embargo, nuestra tendencia natural a valorar siempre más lo que viene de afuera que lo propio, al parecer impresa en nuestro código genético desde la llegada de los españoles que nos cambiaban oro por espejos rotos, no hace sino atizar nuestra crisis interna.
Con el cambio de política educativa de cada plan nacional de desarrollo (tendencia histórica de los presidentes en su afán por dejar su marca personal en los anales de la historia colombiana) tendemos a renovar o sustituir modelos pedagógicos sin tener el tiempo suficiente para asimilar las bondades del anterior y esto se traduce muchas veces en un caos  difícil de entender para rectores, docentes y estudiantes.
El gobierno central impone un modelo pedagógico idéntico para todo el país, sin tener en cuenta la diversidad cultural. Pretende que paisas, llaneros, costeños, boyacenses etc. aprendamos lo mismo y de la misma forma, incluso si  las necesidades de desarrollo  de cada región son diferentes. Más que la búsqueda de la uniformidad se trata de buscar la conexión entre subculturas (Félix Guattari)
Hay que replantear que y como se está enseñando sobre todo en estos momentos de crisis, ponernos en estado de subversión vista como la plantea Guattari “siempre más interesante como un deseo que como un resentimiento”. Hay que ser subversivos, hay que revalorar las antiguas teorías, hay que rediseñarlas, no desecharlas sino hacerlas realizables. El currículo debe ser más activo, más consecuente con nuestra realidad.
Para ilustrar el caso del caribe colombiano, se dice a menudo que sus habitantes no somos constantes, ni cumplidos, que nos es difícil adaptarnos a las rutinas serias que exige la productividad, en fin que no somos como los asiáticos.
Puede que esto sea cierto, pero volvemos al dilema de las ciencias exactas que son más valoradas que las sociales: es que acaso la creatividad, la innovación y el ingenio ¿No son saberes tan o más importantes como los lógicos y científicos?
Los caribeños tenemos una manera de ver el mundo algo diferente: somos visuales, auditivos, somos sensoriales. Aprendemos más por la lógica natural que por la abstracción, más por la asociación  que por la repetición. Tal vez  por eso nos destacamos mucho más en las ciencias sociales, la política y  las artes.
Nos gusta filosofar, tenemos un profundo arraigo con la historia, somos más dados a compartir conocimientos y enriquecernos con la interacción con otros sujetos, que a atesorar descubrimientos y leyes  como lo hacen los científicos de las ciencias exactas.
Los estándares priorizados por la mundialización están más basados en la sistematización, la expectativa del orden económico mundial es robotizar la producción desde los países en vía de desarrollo donde la mano de obra se ve más barata. Tal vez por eso Bogotá y Medellín se adaptan más a dichas expectativas y no las regiones.
Sin embargo para poder transformar el quehacer pedagógico y generar una revolución educativa,  “No hay otra elección que comprometerse” ( Michael Apple)  debemos apostarle al fomento de talento e innovación, crear más establecimientos educativos y programas coherentes con esta necesidad, apreciar la diferenciación, la diversidad y concertar un modelo pedagógico particular a cada región que permita el uso pleno potencial humano de su gente como vía para el desarrollo.
Se ven luces de esperanza al ver que por primera vez en muchos años el gobierno nacional destinará a la educación el rubro de mayor peso en el presupuesto nacional de 2015: con 28,9 billones de pesos de los cuales 4 billones destinados a inversión en educación.
Las reuniones sostenidas en 2014 entre Ministerio de Educación Nacional y las diferentes autoridades educativas locales y regionales son también buen signo en el camino hacia una pedagogía concertada y participativa, quedamos a la espera del nuevo plan de desarrollo para 2015-2019.
Si bien es cierto que la educación ni compensa las desigualdades, ni integra las clases, ni el pleno desarrollo del individuo humano, es más una política de igualdad dentro de las escuelas, cuando la gente se compromete con los valores de la buena educación se compromete con la democracia (S.Kemmis-1992)
Que mejor momento para la concertación de una revolución del  modelo educativo que la coyuntura actual en la cual se empieza a vislumbrar la paz para el país, más que nunca se justifica una re educación para la alteridad, para la integración y la sana convivencia como camino para la paz y darle solución estructural a los problemas de los últimos decenios.

BIBLIOGRAFIA
- Alvarez-Uría, F. (1992): «Microfísica de la escuela", Cuadernos de Pedagogía, 203, mayo, p. 59.
- Apple, M.W. (1996): El conocimiento oficial. La educación  democrática en una era  conservadora, Barcelona: Paidós.
- Carr, W. (1990): Hacia una ciencia crítica de la educación, Barcelona: Laertes.
- Kemmis, S. (1989): Teoría crítica de la enseñanza, Barcelona: Martinez Roca.
- Freire, P. (1974): La educación como práctica de la libertad, México: Siglo XXl 15: edición).
- Willis. P. (1988): Aprendiendo a trabajar, Madrid: Akal.
- Plan de desarrollo 2014- DNP
- Informes de ejecución presupuestal. Ministerio de educación Nacional. http://www.mineducacion.gov.co/1621/w3-propertyvalue-38139.html

mardi 27 octobre 2015

LEY DE INSTRUCCIÓN PUBLICA-COLOMBIA

A continuación la presentación realizada en el marco de la asignatura de Seminario de Reformas y Politicas Educativas en  contextos locales y globales.
Para verlo haz click en el vinculo a continuación:
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EL CARIBE COLOMBIANO PENSADO DESDE LA CREATIVIDAD, LA INNOVACIÓN Y EL EMPRENDIMIENTO.

En tiempos de incertidumbre, se abren  puertas para reevaluar paradigmas decadentes y así repensar la sociedad que queremos. ¿Por qué no aprovechar esta crisis educativa, desaprender preceptos obsoletos y reaprender desde la creatividad, cualidad natural del ser humano? Teorizar, pensar y actuar desde una óptica es  una prerrogativa para el desarrollo de nuestra región que, pionera en muchos aspectos debe apostarle a la innovación como pilar de su proyección  económica, política y social.
Si bien se reconoce en el hombre caribe su recursividad, creatividad, ingenio y talento;  hay un  factor que lo relega de la sustentabilidad: el emprendimiento. Es indispensable entonces desde la educación del ser, identificar y desarrollar las potencialidades del hombre y de  la mujer caribe, para gestar así procesos emancipatorios en economía, política, ciencias, tecnologías incluso en todos los procesos asociados a cada sistema al cual pertenecemos (económica, político, ambiental, social, etc.)
Es  necesario hacer salir a flote esa naturaleza emprendedora del hombre y de la  mujer de nuestras regiones y no es sino  a través de la educación que la transformación social es posible Sólo con la acción,  paso de la idea al hecho, que será posible el logro de este cambio.
Urge integrar la cátedra de emprendimiento desde la escuela primaria. En este sentido, debemos apostarle a prácticas emprendedoras desde  un inconsciente colectivo, con gestos tan simples como estimular a nuestros jóvenes hacia iniciativas comerciales, industriales, de servicio y de investigación.
El famoso imaginario del niño vendiendo limonada en el garaje de su casa,  la venta de garaje para deshacernos de lo que ya no usamos, la feria del trueque de libros en el parque comunal y otras más, estrategias de financiación de una meta en particular, debe adoptarse y adaptarse a nuestras latitudes y por qué no,  mejorarse.
Una vez fortalecido y permeado culturalmente este imaginario colectivo, se impone la necesidad de didácticas  innovadoras, pertinentes, interdisciplinares y contextualizadas, que promuevan revolución curricular, que toquen diversas esferas educativas y cuyo fin sea el de promover los talentos y potencialidades de nuestros congéneres desde la infancia y hasta la adultez: gestar la semilla de la creatividad e innovación en aquellos quienes aún no la manifiestan y empoderar a aquellos en quienes ya se evidencia.
Debemos como docentes comprometidos con el desarrollo de nuestra región, reorientar nuestra práctica pedagógica hacia el aprendizaje, cediéndole poder al estudiante como centro del proceso pedagógico. Precisamos reintegrar la dimensión lúdica en clases, aceptar y explorar las inteligencias múltiples presentes en cada uno de nuestros niños, jóvenes y adultos; trabajar desde la interdisciplinariedad, fomentar la colaboración y la cultura investigativa entre nuestros dicentes.
Sólo así, propendiendo por la integralidad de la educación, desfragmentando los saberes que  con nuestros coterráneos hemos construido culturalmente desde nuestra génesis como región, podemos rescatar nuestros valores sociales y proyectarnos como líderes mundiales.

El aula, entendida como ese escenario donde el maestro trasciende las prácticas de la enseñanza, recobrará su rol transformador luego de un  nuevo “big bang” que reclama a gritos la sociedad postmoderna.

EL MARCO COMUN DE REFERENCIA PARA LA ENSEÑANZA DE LAS LENGUAS COMO HERRAMIENTA PARA LA INTEGRACION DE LAS NACIONES

Desde los años 80, la idea de una Europa comunitaria empieza a suscitar en muchos de los pensadores modernos de todas las áreas,  el interés y búsqueda de herramientas para promover la integración de las naciones.
El principio fundamental con el que se pretendía consolidar una región de libre circulación europea, era el de la integración. Así pues, cualquier individuo comunitario podría sentirse asimilado e  integrado en la sociedad de cualquiera de los países miembros, sin importar lengua, localización geográfica, credo u opinión política.

El rol de los idiomas (materno y extranjero) como primera herramienta de contacto entre individuos deviene: piedra angular para la consolidación  de un área común, para el descubrimiento y aprendizaje de otras culturas, y finalmente garante primario de  la  integración.
A partir de esta idea filosófica, que se justificó posteriormente sociológica y lingüísticamente; empiezan a materializarse  con  órganos políticos como el Consejo Europeo, valiosas herramientas de integración en la zona.

 El  Marco Común Europeo de referencia para la enseñanza de las lenguas (CECRL)   es una de las más valiosas, y fue objeto de debate durante casi una década, por parte de los más grandes conocedores en la materia de  diferentes nacionalidades.
Este documento revoluciona la enseñanza en dos maneras singulares:
En primer lugar, al determinar tres consignas indispensables para la integración:
·        Promover el  plurilingüismo y el pluriculturalismo  de los ciudadanos con el fin de mejorar la comunicación y  comprensión mutua, para luchar así contra la intolerancia y la xenofobia
·        Facilitar la movilidad de las personas en el área y el intercambio de las ideas gracias al desarrollo de competencias comunicativas en diversos idiomas que nos  permitan a todos los individuos cooperar eficaz y eficientemente
·        Desarrollar una  concepción de la enseñanza  de los idiomas, armonizada  y reposando en principios comunes  gracias a la cooperación internacional, la experiencia y habilidades de los países miembros
En segundo lugar, al definir al educando como:
·        Un usuario de la lengua
·        Que debe realizar tareas
·        Que enfrenta diferentes contextos en su vida (pública, privada, académica e institucional)
·        Que tiene un historial lingüístico y no lingüístico,  en su propia lengua e incluso en la nueva lengua objeto de aprendizaje
 De esta forma, al rediseñar la  enseñanza de los idiomas de manera más coherente con las necesidades de la región y al  aplicarla unificadamente en ella,  se daría el primer paso una verdadera  integración regional.
La creación de un marco permitiría entonces a todos los agentes educativos (educandos, educadores, rectores, evaluadores, especialistas, creadores de programa, autores y  capacitadores) un reconocimiento unánime de los indicadores de calidad en la enseñanza de los idiomas, al lograr consolidar una lista única de:
-          Capacidades del habla necesarias para resolver las necesidades de la región
-          Saberes utilizados para alcanzarlo
-           Competencias movilizadas en el proceso
-          Situaciones y contextos variados en los cuales se requiere la lengua como vehículo para ello
-          Misiones del educador y tareas a realizar por el educando
-          Antecedentes lingüísticos necesarios para la realización de las tareas asignadas
-          Niveles de lengua a utilizar
Todos ellos indispensables para facilitar y  organizar el aprendizaje, promover la autonomía del estudiante, reinvertir las competencias adquiridas en el aprendizaje de otros idiomas,  lograr un mejor dominio de la lengua materna y prepararse para el plurilingüismo, interculturalidad y alteridad.

Podríamos determinar así que el efecto que un Marco Lingüístico ejerce sobre el aprendizaje de los idiomas, es el de garante indispensable para que un usuario  realice  las tareas asignadas gracias a la disponibilidad de diferentes recursos lingüísticos.
El hablar de  evaluación  como útil  en el reconocimiento de las competencias lingüísticas, no sería entonces el tabú que es en la actualidad ya que, cualquier usuario de una lengua extranjera estaría tranquilo al ser  parametrado bajo los mismos  lineamientos que el usuario de lengua materna.
En conclusión, al igual que la constitución de un país determina deberes y derechos de los ciudadanos, exalta valores y sanciona las faltas; un marco común de referencia para la enseñanza de los idiomas puede ser asimilado por cada usuario de lengua de tal forma que se incentive su aprendizaje, el desarrollo de competencias de manera autónoma y la comunicación se haga de manera efectiva pero más eficiente.
Este contrato implícito facilitaría de manera natural el deseo por el descubrimiento de nuevos individuos, nuevas culturas, la posibilidad de enriquecer diferentes tipos de saberes, promover el intercambio y el fortalecimiento de experiencias claves para la integración del individuo en la sociedad que lo acoge.

De la misma manera como el Marco común Europeo facilitó el intercambio en Europa, la creación de un marco común para la enseñanza, no sólo de las lenguas sino de cualquier otra disciplina, que sea más coherente con las necesidades de la región, más incluyente con las diferentes culturas regionales, es  un buen primer paso hacia desarrollo de América latina.

ENSAYO PARA ACCESO A MAESTRIA EN EDUCACION DE LA UNIVERSIDAD SIMON BOLIVAR DE BARRANQUILLA: 
“Prácticas curriculares, pedagógicas, evaluativas y procesos de acreditación” Por Bardo RANGEL MENDEZ