Alliance Francaise de Barranquilla

mardi 27 octobre 2015

EL MARCO COMUN DE REFERENCIA PARA LA ENSEÑANZA DE LAS LENGUAS COMO HERRAMIENTA PARA LA INTEGRACION DE LAS NACIONES

Desde los años 80, la idea de una Europa comunitaria empieza a suscitar en muchos de los pensadores modernos de todas las áreas,  el interés y búsqueda de herramientas para promover la integración de las naciones.
El principio fundamental con el que se pretendía consolidar una región de libre circulación europea, era el de la integración. Así pues, cualquier individuo comunitario podría sentirse asimilado e  integrado en la sociedad de cualquiera de los países miembros, sin importar lengua, localización geográfica, credo u opinión política.

El rol de los idiomas (materno y extranjero) como primera herramienta de contacto entre individuos deviene: piedra angular para la consolidación  de un área común, para el descubrimiento y aprendizaje de otras culturas, y finalmente garante primario de  la  integración.
A partir de esta idea filosófica, que se justificó posteriormente sociológica y lingüísticamente; empiezan a materializarse  con  órganos políticos como el Consejo Europeo, valiosas herramientas de integración en la zona.

 El  Marco Común Europeo de referencia para la enseñanza de las lenguas (CECRL)   es una de las más valiosas, y fue objeto de debate durante casi una década, por parte de los más grandes conocedores en la materia de  diferentes nacionalidades.
Este documento revoluciona la enseñanza en dos maneras singulares:
En primer lugar, al determinar tres consignas indispensables para la integración:
·        Promover el  plurilingüismo y el pluriculturalismo  de los ciudadanos con el fin de mejorar la comunicación y  comprensión mutua, para luchar así contra la intolerancia y la xenofobia
·        Facilitar la movilidad de las personas en el área y el intercambio de las ideas gracias al desarrollo de competencias comunicativas en diversos idiomas que nos  permitan a todos los individuos cooperar eficaz y eficientemente
·        Desarrollar una  concepción de la enseñanza  de los idiomas, armonizada  y reposando en principios comunes  gracias a la cooperación internacional, la experiencia y habilidades de los países miembros
En segundo lugar, al definir al educando como:
·        Un usuario de la lengua
·        Que debe realizar tareas
·        Que enfrenta diferentes contextos en su vida (pública, privada, académica e institucional)
·        Que tiene un historial lingüístico y no lingüístico,  en su propia lengua e incluso en la nueva lengua objeto de aprendizaje
 De esta forma, al rediseñar la  enseñanza de los idiomas de manera más coherente con las necesidades de la región y al  aplicarla unificadamente en ella,  se daría el primer paso una verdadera  integración regional.
La creación de un marco permitiría entonces a todos los agentes educativos (educandos, educadores, rectores, evaluadores, especialistas, creadores de programa, autores y  capacitadores) un reconocimiento unánime de los indicadores de calidad en la enseñanza de los idiomas, al lograr consolidar una lista única de:
-          Capacidades del habla necesarias para resolver las necesidades de la región
-          Saberes utilizados para alcanzarlo
-           Competencias movilizadas en el proceso
-          Situaciones y contextos variados en los cuales se requiere la lengua como vehículo para ello
-          Misiones del educador y tareas a realizar por el educando
-          Antecedentes lingüísticos necesarios para la realización de las tareas asignadas
-          Niveles de lengua a utilizar
Todos ellos indispensables para facilitar y  organizar el aprendizaje, promover la autonomía del estudiante, reinvertir las competencias adquiridas en el aprendizaje de otros idiomas,  lograr un mejor dominio de la lengua materna y prepararse para el plurilingüismo, interculturalidad y alteridad.

Podríamos determinar así que el efecto que un Marco Lingüístico ejerce sobre el aprendizaje de los idiomas, es el de garante indispensable para que un usuario  realice  las tareas asignadas gracias a la disponibilidad de diferentes recursos lingüísticos.
El hablar de  evaluación  como útil  en el reconocimiento de las competencias lingüísticas, no sería entonces el tabú que es en la actualidad ya que, cualquier usuario de una lengua extranjera estaría tranquilo al ser  parametrado bajo los mismos  lineamientos que el usuario de lengua materna.
En conclusión, al igual que la constitución de un país determina deberes y derechos de los ciudadanos, exalta valores y sanciona las faltas; un marco común de referencia para la enseñanza de los idiomas puede ser asimilado por cada usuario de lengua de tal forma que se incentive su aprendizaje, el desarrollo de competencias de manera autónoma y la comunicación se haga de manera efectiva pero más eficiente.
Este contrato implícito facilitaría de manera natural el deseo por el descubrimiento de nuevos individuos, nuevas culturas, la posibilidad de enriquecer diferentes tipos de saberes, promover el intercambio y el fortalecimiento de experiencias claves para la integración del individuo en la sociedad que lo acoge.

De la misma manera como el Marco común Europeo facilitó el intercambio en Europa, la creación de un marco común para la enseñanza, no sólo de las lenguas sino de cualquier otra disciplina, que sea más coherente con las necesidades de la región, más incluyente con las diferentes culturas regionales, es  un buen primer paso hacia desarrollo de América latina.

ENSAYO PARA ACCESO A MAESTRIA EN EDUCACION DE LA UNIVERSIDAD SIMON BOLIVAR DE BARRANQUILLA: 
“Prácticas curriculares, pedagógicas, evaluativas y procesos de acreditación” Por Bardo RANGEL MENDEZ

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