Desde los años 80, la idea de una Europa
comunitaria empieza a suscitar en muchos de los pensadores modernos de todas las
áreas, el interés y búsqueda de
herramientas para promover la integración de las naciones.
El principio fundamental con el que se
pretendía consolidar una región de libre circulación europea, era el de la
integración. Así pues, cualquier individuo comunitario podría sentirse
asimilado e integrado en la sociedad de
cualquiera de los países miembros, sin importar lengua, localización
geográfica, credo u opinión política.
El rol de los idiomas (materno y extranjero) como
primera herramienta de contacto entre individuos deviene: piedra angular para la
consolidación de un área común, para el
descubrimiento y aprendizaje de otras culturas, y finalmente garante primario de
la integración.
A partir de esta idea filosófica, que se
justificó posteriormente sociológica y lingüísticamente; empiezan a
materializarse con órganos políticos como el Consejo Europeo,
valiosas herramientas de integración en la zona.
El Marco Común Europeo de referencia para la
enseñanza de las lenguas (CECRL) es una
de las más valiosas, y fue objeto de debate durante casi una década, por parte de
los más grandes conocedores en la materia de
diferentes nacionalidades.
Este documento revoluciona la enseñanza en dos
maneras singulares:
En primer lugar, al determinar tres consignas indispensables
para la integración:
·
Promover
el plurilingüismo y el pluriculturalismo
de
los ciudadanos con el fin de mejorar la comunicación y comprensión mutua, para luchar así contra la
intolerancia y la xenofobia
·
Facilitar
la movilidad de las personas en el área y el intercambio de las ideas gracias al desarrollo de competencias
comunicativas en diversos idiomas que nos
permitan a todos los individuos cooperar eficaz y eficientemente
·
Desarrollar
una concepción de la enseñanza de los idiomas, armonizada y reposando en principios comunes gracias a la cooperación internacional, la
experiencia y habilidades de los países miembros
En segundo lugar, al definir al educando como:
·
Un
usuario de la lengua
·
Que
debe realizar tareas
·
Que
enfrenta diferentes contextos en su vida (pública, privada, académica e
institucional)
·
Que
tiene un historial lingüístico y no lingüístico, en su propia lengua e incluso en la nueva
lengua objeto de aprendizaje
De esta
forma, al rediseñar la enseñanza de los
idiomas de manera más coherente con las necesidades de la región y al aplicarla unificadamente en ella, se daría el primer paso una verdadera integración regional.
La creación de un marco permitiría entonces a
todos los agentes educativos (educandos, educadores, rectores, evaluadores,
especialistas, creadores de programa, autores y capacitadores) un reconocimiento unánime de
los indicadores de calidad en la enseñanza de los idiomas, al lograr consolidar
una lista única de:
-
Capacidades
del habla necesarias para resolver las necesidades de la región
-
Saberes
utilizados para alcanzarlo
-
Competencias movilizadas en el proceso
-
Situaciones
y contextos variados en los cuales se requiere la lengua como vehículo para
ello
-
Misiones
del educador y tareas a realizar por el educando
-
Antecedentes
lingüísticos necesarios para la realización de las tareas asignadas
-
Niveles
de lengua a utilizar
Todos ellos indispensables para facilitar
y organizar el aprendizaje, promover la
autonomía del estudiante, reinvertir las competencias adquiridas en el
aprendizaje de otros idiomas, lograr un
mejor dominio de la lengua materna y prepararse para el plurilingüismo,
interculturalidad y alteridad.
Podríamos determinar así que el efecto que un Marco
Lingüístico ejerce sobre el aprendizaje de los idiomas, es el de garante indispensable
para que un usuario realice las tareas asignadas gracias a la
disponibilidad de diferentes recursos lingüísticos.
El hablar de evaluación
como útil en el reconocimiento de
las competencias lingüísticas, no sería entonces el tabú que es en la
actualidad ya que, cualquier usuario de una lengua extranjera estaría tranquilo
al ser parametrado bajo los mismos lineamientos que el usuario de lengua materna.
En conclusión, al igual que la constitución de
un país determina deberes y derechos de los ciudadanos, exalta valores y
sanciona las faltas; un marco común de referencia para la enseñanza de los
idiomas puede ser asimilado por cada usuario de lengua de tal forma que se
incentive su aprendizaje, el desarrollo de competencias de manera autónoma y la
comunicación se haga de manera efectiva pero más eficiente.
Este contrato implícito facilitaría de manera
natural el deseo por el descubrimiento de nuevos individuos, nuevas culturas,
la posibilidad de enriquecer diferentes tipos de saberes, promover el
intercambio y el fortalecimiento de experiencias claves para la integración del
individuo en la sociedad que lo acoge.
De la misma manera como el Marco común Europeo
facilitó el intercambio en Europa, la creación de un marco común para la
enseñanza, no sólo de las lenguas sino de cualquier otra disciplina, que sea
más coherente con las necesidades de la región, más incluyente con las
diferentes culturas regionales, es un
buen primer paso hacia desarrollo de América latina.
ENSAYO PARA ACCESO A MAESTRIA EN
EDUCACION DE LA UNIVERSIDAD SIMON BOLIVAR DE BARRANQUILLA:
“Prácticas curriculares,
pedagógicas, evaluativas y procesos de acreditación” Por Bardo RANGEL MENDEZ
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire